HABLEMOS DEL LOGO
¿Qué determina el éxito de las casas de moda más reconocidas? ¿Qué hace que su propio nombre despierte emociones, evoque lujo
y una serie de asociaciones únicas? ¿Qué les otorga ese carácter distintivo y las hace destacar entre la multitud? El diseñador gráfico Milton Glaser dijo que
“el logotipo es la puerta de entrada a la marca”. Ya sea que esté compuesto por letras, símbolos o una combinación de ambos, el logo en sí mismo ya es
una información completa. Desde la antigüedad, los sellos y las marcas de orfebrería se utilizaban para certificar la calidad, durante la revolución
industrial garantizaban la autenticidad y un estándar uniforme de cada modelo que salía de la línea de producción, y finalmente
se transformaron también en herramientas autónomas de marketing, vendiendo un estilo de vida concreto. ¿Qué significa hoy un logotipo? ¿Llevarlo
es “de buen gusto”? La respuesta no es unívoca. La moda, sin duda, es fluida y cíclica. Las tendencias pueden cautivar en un instante
o torcer los rostros de los trendsetters en una amarga mueca, pero nunca para siempre. A menudo dependen del contexto y, aunque no suene
justo, también de quién las lleva. Descubre si la logomanía es una tendencia para ti.
BURBERRY:
VISIBILIDAD DISCRETA
El icónico cuadro que adorna el forro interior de las gabardinas Burberry hizo su aparición en los años 20 del siglo XX, aunque durante mucho tiempo solo los iniciados conocían su existencia. El tartán escocés con fondo beige se hizo famoso después de una foto de atletas olímpicas en 1964. El clima soleado sorprendió a las deportistas fotografiadas en el aeropuerto, y así el forro a cuadros de uno de sus abrigos, colgado apresuradamente del hombro, quedó expuesto en primer plano. Poco después, los paraguas estampados y las bufandas de cachemir llegaron a las tiendas. El característico patrón se convirtió en símbolo de estatus social y prestigio, formando parte del estilo "Sloane Ranger" que dominaba Londres a finales de los 70 y principios de los 80, y su principal ventaja era precisamente su “visibilidad discreta”. Los accesorios más asequibles resultaron ser un éxito de ventas, aunque su disponibilidad también tuvo un lado oscuro.
Las populares bufandas permitían a los pseudoaficionados ocultar su rostro e integrarse en la multitud, mientras que las gorras con visera decoradas con el estampado pronto se transformaron en el signo distintivo de los llamados "chavs", la juventud británica agresiva procedente de la clase obrera. La crisis de imagen llevó a la marca a que, en muchos bares en la década de los 90, se introdujera la prohibición de portar el antaño exclusivo patrón. Originalmente diseñado con intenciones completamente opuestas, el cuadro Burberry sigue siendo hoy uno de los patrones más falsificados. Pese a los obstáculos, altibajos y desafíos, Burberry, al igual que el caballero de su logo, sigue avanzando. Hoy en día, sin olvidar su legado y tradición, la marca apuesta por una oferta inclusiva que llega a diferentes grupos, diseñando modelos streetwear con la misma pasión que las emblemáticas gabardinas, todas ellas adornadas con el mismo cuadro.
BALENCIAGA Y VETEMENTS:
UNA NUEVA PERSPECTIVA
Con cada nueva ola de tendencias cambiantes, también evoluciona la manera en que las marcas presentan sus códigos de identidad. En las últimas temporadas, los monogramas dominan las pasarelas, muchas veces cubriendo descaradamente productos enteros o incluso creando total looks, desde prendas hasta accesorios. Incluso el propio logotipo de las casas de moda está sujeto a las tendencias. Las tipografías sans serif aparecieron por primera vez en 1816, debido a su claridad y legibilidad tanto en tamaños extremadamente grandes como muy pequeños, lo que les daba ventaja en impresiones comerciales y anuncios. Hoy, los diseñadores vuelven a apreciar su simplicidad, facilidad de adaptación tanto al tamaño de una cartelera publicitaria como a la pantalla de un teléfono, así como las infinitas posibilidades de modificación y adición de elementos. El potencial latente en el logotipo fue aprovechado por Demna Gvasalia, actual director creativo de la casa de moda Balenciaga.
Trasladó la alta costura de las alfombras rojas a las calles y convirtió diseños casuales, como la camiseta con un logotipo sencillo, en verdaderos objetos de deseo. ¿Qué sucede cuando algo completamente ordinario o incluso “pasado de moda” se eleva al rango de lujo? En 2016, la atención para la marca Vetements, fundada por él y su hermano, fue traída por un logotipo… de DHL. El diseñador admitió que la empresa de mensajería y logística está presente en su vida en todas partes, también como un elemento crucial para el funcionamiento de una marca de moda. El logotipo llama la atención, despierta emociones, se puede construir una relación con él, se le puede tomar cariño.
Descubre modelos de marcas streetwear que ganan gracias al logotipo
VERSACE:
UNA FUSIÓN DE TRADICIÓN
CON MODERNIDAD
¿Llevar logos y otros códigos de la casa puede considerarse vanidoso? Gianni Versace adoraba provocar y, mientras las marcas sucumbían a la moda del minimalismo, él siempre se mantenía fiel a sí mismo y a su estética. Al diseñar el logotipo de su marca, colocó de manera ingeniosa la cabeza de la mítica Medusa, que debía advertir contra el deseo fatal y la vanidad. En una entrevista, Donatella Versace recuerda cómo preguntó a su hermano por esta elección y él respondió: “quien se enamora de Medusa, no puede escapar de ella”. De hecho, es imposible pasar indiferente junto a las colecciones de la casa de moda italiana: destacan por la combinación de una sastrería impecable con una opulencia llena de color y estampados.
Sin duda están creadas para personas con una confianza en sí mismas excepcional, que disfrutan distinguirse y no se preocupan por la opinión ajena. Los estampados barrocos se repiten en las colecciones de Versace desde el desfile primavera/verano de 1992 y hasta el día de hoy permiten a la marca fusionar tradición y modernidad. La casa ha sido fiel durante décadas a sus motivos característicos, reinterpretándolos a través de las tendencias actuales, lo que le ha brindado clientes igual de leales. Al mismo tiempo sigue conquistando a nuevas generaciones cada vez más jóvenes, y entre sus admiradores no faltan artistas y celebridades reconocidos de todo el mundo.
GUCCI:
¿EXCLUSIVO O INCLUSIVO?
Es imposible hablar de logos sin mencionar el nombre que cambió para siempre la historia de la moda estadounidense (y no solo). Dapper Dan nació en Harlem, un barrio de Nueva York lleno de contrastes, habitado principalmente por afroamericanos. En 1982, inspirado por sus propios viajes, decidió combinar su ingenio con la pasión por la sastrería y abrió una boutique 24 horas, donde ofrecía moda europea “africanizada” personalizada. Para ello, transformaba productos con monogramas reconocibles para los amantes de la moda en diseños únicos que conquistaron a los artistas afrodescendientes, especialmente a las estrellas emergentes del hip-hop. Con el tiempo, él mismo empezó a recrear patrones con los icónicos logos de las casas de moda, lo que le trajo más problemas legales y le obligó a cerrar su negocio en 1992. El diseñador, especializado en “bootleg”, algo olvidado, volvió a ser tema de conversación cuando, en el desfile Gucci Cruise 2018, una modelo lució una chaqueta de piel casi idéntica a la que Dapper Dan diseñó para Diane Dixon a finales de los años 80. La inspiración evidente desató una tormenta en internet, que resultó en una colección cápsula conjunta y diseños extravagantes que incluso llegaron a la alfombra roja de la Met Gala. No fue la primera vez que Gucci demostró que, a pesar de sus más de 100 años de tradición, sigue el ritmo de los tiempos y sabe tratar con ironía sus propios códigos de la casa.
En 2016, la marca se asoció con un artista que utilizaba el famoso monograma en su arte. Conocido como GucciGhost, por primera vez recortó la famosa G en una sábana para crear un disfraz de Halloween, ganando popularidad en Instagram. Él mismo decía que usaría el patrón hasta que la casa de moda italiana lo demandara o lo contratara… y logró su objetivo. Así nacieron, entre otros productos virales, bolsos sobre cuyo logo original de Gucci aparecía pintada con espray la palabra REAL (“real”). Hoy ya no sorprenden las nuevas reinterpretaciones de los logos de marcas de fama mundial, realizadas por artistas de street art o incluso inspiradas en… personajes de dibujos animados.
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